28 de junio 2015

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

Están​ probablemente conscientes de la decisión de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el caso Obergefell v. Hodges, lo cual es sorprendente, pero realmente​ no lo es​. Lo que es sorprendente y triste es que la definición del matrimonio pueda ser determinada por un ​tribunal ​legislativo. El Papa Francisco extendió una "ecología integral" de la persona y de la naturaleza. La propia naturaleza del hombre y de la mujer, el pacto de matrimonio y la procreación de la vida nacen de la mano creadora de Dios. Este pacto, creado por diseño divino, es sagrado y refleja la vida de la Santísima Trinidad. La ley de Dios, la ley natural, está infundida en las entrañas de nuestro ser y se orienta por diseño divino de acuerdo con Su plan para el pacto del matrimonio. El matrimonio se refleja en la creación del primer hombre y de la primer mujer, ratificado por y el mismo Jesús (Mt 19, 4-6; Mc 10, 6-9).

A través de una efusión muy generosa de amor en la creación del hombre, de la mujer y del pacto de matrimonio, el don de la procreación está encarnado en la naturaleza de la persona (que sea masculina o  femenina); y es en la institución divina del matrimonio donde nace la familia. Es por esto que el 17 de noviembre de 2014 en Roma, en un Coloquio Interreligioso internacional titulado "La Complementariedad del hombre y de la mujer", el Papa Francisco dijo: "Los niños tienen derecho a ser criados por un padre y una madre." Además declaró que "la familia es el fundamento de la convivencia y el remedio a la fragmentación social”.  El Papa Francisco a repetido este mensaje apasionadamente en muchas proclamaciones públicas.

La Iglesia Católica nunca cambiará la enseñanza de la institución divina del matrimonio entre un hombre y una mujer como lo revela la mano creadora de Dios. Cada uno de nosotros es creado a imagen y semejanza de Dios, y por lo tanto tenemos que hacer todo lo posible para asegurar la dignidad de la persona. Como Iglesia Católica, respondemos con sumo cuidado pastoral y compasión por todas las personas de la familia humana. Pero no podemos renunciar nuestro compromiso de proclamar la verdad del Evangelio de Cristo. Esto atraerá discusiones difíciles, pero tenemos que pedir por la gracia de Dios para ver a todas las personas a través de los ojos de Cristo, como hermanos y hermanas. La caridad y la verdad siempre deben prevalecer!

Atentamente en Cristo,
Most Reverend Chad W. Zielinski
Catholic Bishop of Northern Alaska
Diocese of Fairbanks